JUEGOS DE AZAR
17-01-15
 

Se espera que para el a�o 2010 los ingresos mundiales del juego alcancen los 125,000 millones de d�lares.
El a�o pasado, los ingresos fueron de 82,200 millones de d�lares.

Los costes sociales del juego incluyen:  cr�menes, como el fraude y la malversaci�n; las bancarrotas; los suicidios; y los costes familiares como el descuidar a los hijos. Con frecuencia, las comunidades donde se abren casinos se ven obligadas a aumentar los impuestos para pagar los costes asociados con estos factores, mientras que el gobierno del estado es quien recibe los ingresos.

Definici�n: El apostar dinero u otra cosa de valor a un evento futuro, posibilidad, o contingencia que es desconocida o incierta a los participantes.  La caracter�stica esencial de un juego de azar es la apuesta o el riesgo que se corre, como tal.  

El Catecismo ense�a:
"Los juegos de azar (de cartas, etc.) o las apuestas no son en s� mismos contrarios a la justicia. No obstante, resultan moralmente inaceptables cuando privan a la persona de lo que le es necesario para atender a sus necesidades o las de los dem�s. La pasi�n del juego corre peligro de convertirse en una grave servidumbre. Apostar injustamente o hacer trampas en los juegos constituye una materia grave, a no ser que el da�o infligido sea tan leve que quien lo padece no pueda razonablemente considerarlo significativo." -CIC
#2413

El catecismo reconoce que los juegos no son en s� mismos contra la justicia ya que puede darse un juego entre familia o amigos en donde no hay apuestas o donde las apuestas son insignificantes y de ning�n modo arriesgan el bienestar de la familia. PERO el catecismo enseguida aclara que es inmoral el juego cuando se ponen en peligro los recursos necesarios para el bienestar de la familia y para enfrentar los compromisos (deudas, etc.). Es muy diferente jugar el domin� en casa apostando una peseta que participar en el juego en un casino donde se apuestan grandes cantidades de dinero.

El cristiano, adem�s debe ser consciente de que todo lo suyo le pertenece a Dios a quien debe rendir cuentas como fiel administrador. Es por tanto un agravio contra Dios jugar con dinero que deber�a administrarse con caridad fraterna. El juego de azar se convierte con facilidad en una adicci�n peligrosa.

Recuperaci�n
Jes�s ha venido a liberar al hombre de toda opresi�n. El primer paso est� en la humildad de reconocer la adicci�n y la necesidad de cooperar con la ayuda de Dios siguiendo todos los medios que El proporciona, tanto espirituales como seculares. En muchos casos ser� necesario incluso ingresar en un programa de ayuda. Ver:  adicci�n

Todos necesitamos la confesi�n y comuni�n frecuente, la participaci�n en la comunidad cristiana, la atenci�n a los pobres y apartarnos de la ocasi�n de pecado. Estos son pasos indispensables. 

El "juego" es un problema con consecuencias personales, familiares y sociales muy graves. Mientras se despilfarra el dinero muchos no tienen lo esencial para una vida digna. El jugador que no se arrepiente se expone al juicio de Jes�s:

Entonces dir� tambi�n a los de su izquierda: "Apartaos de m�, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus �ngeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber" -Mateo 25,41-42.


Los problem�ticos beneficios del juego de azar
Sigue expandi�ndose, a pesar de los temores por sus costes sociales

25 junio 2005 (ZENIT.org).- El juego de azar, en todas sus formas, goza de ingresos cada vez mayores. Las apuestas en Internet han aumentado especialmente en los �ltimos tiempos. El 27 de junio PartyGaming, la empresa propietaria de la principal p�gina web de p�quer online del mundo, esperaba salir por primera vez a bolsa, ofreciendo el 23% de sus acciones en la Bolsa de Londres.

Las estimaciones del valor de la compa��a fluct�an, pero seg�n un reportaje en Reuters el 15 de junio, la venta de acciones podr�a alcanzar los 2.100 millones de d�lares. Esta cantidad es menos de lo que originalmente se pens�, debido a los temores sobre la legalidad del juego online en Estados Unidos.

Reuters contaba que PartyGaming, fundada en 1997, en las horas de m�xima conexi�n tiene m�s de 70.000 personas conectadas. La empresa ha declarado unos ingresos de 222 millones de d�lares en el primer cuatrimestre de este a�o, con un beneficio operativo de 128 millones de d�lares, un 81% m�s que el a�o anterior.

Un editorial del 6 de enero en el Christian Science Monitor daba algunos datos sobre el aumento del juego online. En 1996, 30 p�ginas webs ganaron apenas 30 millones de d�lares en apuestas. El a�o pasado esto hab�a crecido hasta las 1.600 p�ginas webs, sumando las apuestas cerca de 7.000 millones de d�lares. Se piensa que aumentar� hasta los 9.800 millones este a�o.

La ley que rige tales p�ginas no est� claramente definida en Estados Unidos, y en cualquier caso las empresas pueden operar en el extranjero. Hasta ahora, las propuestas planteadas al Comit� de Actividades Bancarias del senado de Estados Unidos de imponer regulaciones m�s estrictas se han quedado en nada. Esto quiz� se deba en parte, observaba el editorial del Christian Science Monitor, a los m�s de 9 millones de d�lares en contribuciones hecha el a�o pasado a los fondos tanto del partido dem�crata como del republicano.

El juego en general, y no s�lo en Internet, est� en auge. En Gran Breta�a, el montante anual de la industria del juego alcanz� el a�o pasado los 78.000 millones de libras (141.000 millones de d�lares), seg�n un editorial del 4 de junio del peri�dico Guardian. Tambi�n han subido las p�rdidas de los jugadores, hasta los 8.700 millones de libras (15.800 millones de d�lares) del a�o pasado o, de promedio, 400 libras (727 d�lares) por cada persona trabajadora.

Los italianos tambi�n son cada vez m�s dados a apostar. El diario La Stampa informaba el pasado 3 de diciembre que, a finales del 2004, se esperaba que los italianos hubieran apostado 23.100 millones de euros (27.900 millones de d�lares) en juegos propiedad del gobierno. Estos juegos incluyen loter�as y apuestas de f�tbol y carreras de caballos. La cantidad equivale al 2% de producto interior bruto del pa�s. La suma ha subido de forma marcada en los �ltimos a�os. En el 2000 la cantidad apostada era de 14.300 millones de euros (17.300 millones de d�lares seg�n el cambio actual).

Tentaci�n para el gobierno
Los gobiernos son los m�s grandes beneficiarios [en apariencia] del aumento del juego. En Canad�, por ejemplo, un art�culo del Globe and Mail del 6 de enero observaba que las ganancias de los juegos propiedad del gobierno hab�an superado los 11,800 millones de d�lares canadienses (9,500 millones de d�lares) en el a�o 2003, cuatro veces m�s que hace una d�cada.

Pero los costes sanitarios y sociales del juego son tambi�n grandes. El peri�dico afirmaba que algunos estiman que de 200 a 400 suicidios ocurridos en Canad� se han relacionado con problemas de juego. Y mientras que los ingresos gubernamentales de otras actividades potencialmente da�inas, como el tabaco o el alcohol, han disminuido por las restricciones en la publicidad, en Canad�, el estado mismo gasta cantidades considerables en promover el juego.

En Gran Breta�a, los ingresos por la venta de billetes de loter�a se usan cada vez m�s para los gastos normales de gobierno, en lugar de ir a �buenas causas� y proyectos culturales, como se prometi� cuando se implant� la loter�a hace 10 a�os. El a�o pasado, un tercio de los ingresos del gobierno por loter�as, m�s de 430 millones de libras (782 millones de d�lares), fue a gastos ordinarios de salud, educaci�n y medio ambiente, inform� el 15 de junio el Telegraph de Londres.

En Estados Unidos, algunos gobiernos estatales dependen cada vez m�s de los ingresos del juego, observaba el 31 de marzo el New York Times. En Rhode Island, Dakota del Sur, Louisiana, Oreg�n y Nevada, los impuestos sobre las diversas formas de juego suman m�s del 10% de los ingresos totales del gobierno. Otros estados, como Delaware, Virginia Occidental, Indiana, Iowa y Mississippi, est�n cerca de alcanzar el 10%.

En Dakota del Sur, donde los ingresos del juego dan actualmente al estado el 13,2% de su renta, los legisladores del estado han rechazado las propuestas de limitar el juego debido a los problemas sociales creados como consecuencia del mismo. Los legisladores se mostraron preocupados sobre d�nde encontrar fuentes de ingresos alternativas.

David Knudson, un senador republicano de Sioux Falls, declar� al New York Times que quienes se oponen al juego suelen hablar de los peligros de los jugadores problem�ticos. �Pero el mayor adicto ha llegado a ser el gobierno del estado que se ha vuelto dependiente de �l�, indicaba.

Costes sociales
Se est� prestando m�s atenci�n a los costes asociados al juego. El 8 de abril, el Christian Science Monitor informaba de un estudio llevado a cabo por Edward Morse, un profesor de derecho en la Escuela Universitaria Creighton de Derecho en Omaha, Nebraska, y su colega, Ernest Goss.

Descubrieron que la llegada de un casino a una ciudad puede aumentar los ingresos locales debido a los puestos de trabajo que crea, llevando a un descenso de las bancarrotas personales. Sin embargo, despu�s de llevar varios a�os operando el casino las bancarrotas personales aumentan un 2% al a�o, en comparaci�n con las ciudades que no tienen casinos. El estudio, que examinaba datos de 1990 al 2002, conclu�a que cuando los casinos llevan tiempo y se abren en otras ciudades instalaciones competidoras, el n�mero de turistas cae y, al mismo tiempo, el n�mero de jugadores problem�ticos aumenta.

El a�o pasado se public� un detallado an�lisis del impacto econ�mico del juego en Estados Unidos, en el libro �Gambling in America: Costs and Benefits� (El Juego en Am�rica: Costes y Beneficios) (Cambridge University Press). El autor, Earl Grinols, un profesor de econom�a de la Universidad de Illinois, ha seguido de cerca la industria del juego durante muchos a�os.

Para comenzar, indicaba que el proceso de aprobaci�n del juego por las comisiones gubernamentales o los comit�s legislativos suele tener defectos, con una carencia de an�lisis detallados sobre la proyecci�n de costes y beneficios de las nuevas instalaciones. Y quienes tienen mucho dinero en juego tienen un gran inter�s, a la hora de hacer las propuestas, de presentar una visi�n parcial de los beneficios del juego.

El proceso de aprobaci�n puede tambi�n torcerse debido a las masivas presiones de la industria del juego. Grinols cita, entre otros ejemplo, c�mo una vez en Texas 74 personas se dedicaron a hacer presi�n a los legisladores a favor de una propuesta para extender el juego. Entre 1991 y 1996, la industria del juego pag� m�s de 100 millones de d�lares en donaciones a los legisladores y gastos de grupos de presi�n.

En cuanto a la cuesti�n de los beneficios econ�micos creados por los casinos, Grinols observa que no es suficiente con s�lo contar el n�mero de puestos de trabajo creados. Los puestos de trabajo son s�lo un factor en el desarrollo econ�mico, afirma. De hecho, los nuevos puestos de trabajo en un casino suelen compensarse con las p�rdidas de los negocios cercanos que se ven da�ados, como los restaurantes.

Grinols sostiene que es necesario que a�adamos los costes sociales del juego. �stos incluyen cr�menes, como el fraude y la malversaci�n; las bancarrotas; los suicidios; y los costes familiares como el descuidar a los hijos. Con frecuencia, las comunidades donde se abren casinos se ven obligadas a aumentar los impuestos para pagar los costes asociados con estos factores, mientras que el gobierno del estado es quien recibe los ingresos.

El autor del libro concluye que, a pesar de que es necesario investigar m�s, los juegos de casino �no superan el examen de coste y beneficio por un amplio margen�. Algo que hay que tener presente cuando los gobiernos, hambrientos de dinero en efectivo, se proponen extender el juego.
ZSI05062503


La fiebre del juego
Suben las apuestas, a la par que las preocupaciones �ticas
15 julio 2006 (ZENIT.org).

Se espera que para el a�o 2010 los ingresos mundiales del juego alcancen los 125.000 millones de d�lares. Los datos provienen de un informe de la firma consultora PricewaterhouseCoopers, informaba Reuters el 21 de junio. El a�o pasado, los ingresos fueron de 82.200 millones de d�lares, y se espera que aumente un 8,8% al a�o.

Estados Unidos, el mayor mercado de juego del mundo, podr�a experimentar un crecimiento en los ingresos de los 53.400 millones de d�lares de 2005 a los 74.500 millones de d�lares en el 2010. Otro sector en expansi�n son las ganancias de las p�ginas web de juego en Internet. Se espera que se doblen los ingresos, desde los 5.100 millones de d�lares hasta los 11.400 millones en el 2010.

La mayor parte de las formas de juegos online son ilegales en Estados Unidos. Pero seg�n un art�culo del Washington Times, del 19 de marzo, cerca de dos tercios de todos los lugares de apuestas online son dirigidos por norteamericanos. Las p�ginas de juego sortean las restricciones legales operando desde fuera de Estados Unidos.

Las empresas de juego est�n ahora presionando para cambiar las leyes norteamericanas, de forma que les permitan operar legalmente en el pa�s. Como incentivo para los legisladores, presentan la perspectiva del aumento de ingresos, como fruto de la legalizaci�n.

"Podr�a aportar en seguida 1.000 millones de d�lares a la econom�a de Estados Unidos", declaraba al Washington Times Peter Carruthers, director ejecutivo de BetonSports.com. Su empresa opera desde Costa Rica y la mayor parte de sus ingresos provienen de jugadores de
Estados Unidos.

Esta es una tentaci�n que resulta dif�cil que resistan los legisladores, observaba el Wall Street Journal el 30 de marzo. Pon�a el ejemplo de las m�quinas tragaperras. Seg�n el Journal, hay m�quinas de este tipo gestionadas estatalmente en nueve estados, y otros estados debaten su introducci�n. Pronto estar� en la lista el d�cimo estado, Pennsylvania. Los tipos de m�quinas utilizados suelen ser "terminales de v�deo de loter�as", similares a las m�quinas tragaperras electr�nicas, con botones, comunes ahora en los casinos.

Sin contar Pennsylvania, actualmente hay cerca de 86.000 m�quinas autorizadas por estados. A finales del 2007 se a�adir�n otras 49.000 m�s. Todas estas se suman a las 675.000 o m�s en manos privadas, incluyendo los casinos y los barcos de cruceros.

Todo esto a�ade una buena suma a los ingresos gubernamentales, apuntaba el Journal. La loter�a de Rhode Island, por ejemplo, se espera que contribuya con 325,1 millones de d�lares a los ingresos del estado durante el actual a�o fiscal, no menos del 10,6% de todos los ingresos. En el estado de Nueva York, el a�o fiscal termin� el 30 de junio, la loter�a aport� 2.060 millones de d�lares.

Peligros para la familia

No obstante, los peligros de aumentar las oportunidades de juego los pon�a de relieve una consultora matrimonial de Irlanda. John Farrelly, director de Counseling at Accord, un servicio de apoyo matrimonial cat�lico, afirmaba que cada vez hay m�s familias con problemas debido a la adicci�n al juego. Sus comentarios los recog�a el 8 de junio
english2.tif (4104 bytes)CatholicIreland.net 

Farrelly indicaba que, cuando Accord re�ne a sus consejeros para hacer cursos de preparaci�n, el problema del juego surge una y otra vez. "La familia est� bajo presi�n debido a que la industria no tiene inter�s alguno en ella, si no es para explotarla", afirmaba.

En Inglaterra el juego por Internet crece r�pidamente. El Financial Times de Londres citaba el 18 de junio datos que muestran un crecimiento del 50% en el n�mero de usuarios durante el a�o pasado, con 10 millones de personas que visitan p�ginas web de juego en los primeros tres meses del 2006.

Y las oportunidades de jugar van a aumentar. El gobierno brit�nico ha autorizado 17 nuevos casinos, y varias ciudades compiten por los lugares donde se pondr�n.

Las apuestas en el Reino Unido se han multiplicado por siete desde el 2001, con cerca de 92.000 millones de d�lares jugados el a�o pasado, informaba el 25 de mayo el peri�dico Independent. La forma con m�s �xito de juego es la Loter�a Nacional, en la que se afirma que juega el 70% de la poblaci�n. Actualmente s�lo el 3% de la poblaci�n visita los casinos, pero los operadores esperan que esto aumente de forma notable una vez que se abran nuevos locales.

Seg�n Independent, hay 370.000 jugadores con problemas en el Reino Unidos. Se espera que esta cifra aumente hasta los 700.000 en cinco a�os.

Veneno social

Los m�dicos reunidos en la reciente conferencia anual de la British Medical Association calificaron el juego de "veneno social", informaba el 28 de junio el peri�dico Scotsman. "La adicci�n al juego es tan corrosiva como la adicci�n a las drogas y el alcoholismo en t�rminos de ruptura familiar y ruina econ�mica", afirmaba el Dr. David Sinclair, m�dico internista.

El Instituto Vanier para la Familia de Canad� tambi�n se ha mostrado cr�tico con el juego. El 11 de junio hizo p�blico un estudio titulado "Gambling with our (Kids') Futures: Gambling as a Family Policy Issue" [Jugar con el Futuro (de los Hijos): el Juego como Tema de Pol�tica Familiar].

La autora, Arlene Moscovitch, observaba que en el pa�s abundan los lugares donde puedes perder tu dinero: 87.000 m�quinas tragaperras; 33.000 centros de loter�as; 60 casinos permanentes; y 250 hip�dromos. Hay tambi�n 25.000 licencias de bingos, rifas temporales, y juegos como billetes de loter�as.

En el 2003-2004, el juego en manos gubernamentales obtuvo un rendimiento bruto de 13.000 millones de d�lares canadienses (11.600 millones de d�lares), un aumento de 700 millones de d�lares canadienses (629 millones de d�lares) respecto a los beneficios del a�o anterior. De ello, 6.400 millones de d�lares canadienses fueron a parar a las provincias.

Se presentan continuamente a la gente visiones de la "buena vida" que ganar�n a trav�s de la fortuna y de lograr un premio gordo. Este mensaje llega a trav�s de numerosos anuncios de juego en prensa, radio, televisi�n, Internet y carteles, observaba Moscovitch.

El documento del Instituto Vanier citaba la investigaci�n sobre los jugadores canadienses que muestra lo siguiente:

- la p�rdida de juego por adulto en Canad� en el periodo 2003-2004 fueron de 596 d�lares canadienses �cerca de 50 d�lares canadienses por persona al mes.

- el gasto por hogar se estima en 1.080 d�lares canadienses, una suma m�s alta de lo gastado en educaci�n (1.007 d�lares canadienses) y cuidado personal (834 d�lares canadienses).

- los hogares con menores ingresos gastan en el juego proporcionalmente m�s de sus recursos econ�micos, convirti�ndolo en un supuesto impuesto regresivo voluntario.

- cerca del 40% de los ingresos que el gobierno obtiene del juego proviene de un 2-4% de poblaci�n adulta que lucha con la adicci�n al juego.

Moscovitch presentaba diversas investigaciones que demuestran los efectos negativos del juego en exceso en la vida familiar y en las relaciones personales. Los problemas van desde bancarrotas a rupturas familiares, fraudes, robos, p�rdida del hogar e incluso suicidio.

En t�rminos de tratamiento de los efectos negativos, el documento observa que las investigaciones recientes ponen de relieve la necesidad de pasar de un modelo de enfermedad que se enfoca principalmente en el juego como patolog�a individual, a un modelo de sanidad p�blica que considere primero el impacto del juego en la comunidad.

De esta forma, el asunto podr�a tratarse por medio de campa�as de la sanidad p�blica similares a las del alcohol y el tabaco. La educaci�n y el cambio de actitudes son importantes, especialmente entre los j�venes, afirmaba Moscovitch.

Preocupaci�n cat�lica

La Iglesia cat�lica tambi�n se ha mostrado inquieta por el juego. Monse�or Frederick Henry envi� una carta sobre el tema a los 97 colegios del Distrito Cat�lico Escolar de Calgary. En su carta, de fecha 20 de junio, el obispo de Calgary observaba que el pasado 9 de diciembre pidi� a los Administradores Escolares Cat�licos de Calgary que terminaran con el uso del casino y a la obtenci�n de fondos a trav�s del bingo.

Los administradores, observaba, han decidido no poner fin al juego, prefiriendo dejar tal decisi�n a cada colegio. Monse�or Henry calificaba tal decisi�n de "gravemente err�nea y basada en una serie de medias verdades".

El prelado comentaba que mientras el Catecismo de la Iglesia Cat�lica establece que el juego no es intr�nsecamente malo (si se satisfacen determinadas condiciones), hay problemas espec�ficos que tienen que ver con la situaci�n canadiense que le llevan a querer que se proh�ba la pr�ctica en los colegios cat�licos.

No s�lo es "una industria enteramente basada en la avaricia", observaba, sino que tambi�n deja a gente afectada a su alrededor. "Es moralmente err�neo para una instituci�n cat�lica cooperar formalmente en una industria que explota al d�bil y al vulnerable", conclu�a Monse�or Henry. Un punto de vista que cada vez comparten m�s personas.
ZSI06071501


DE NUESTRO CORREO
Pregunta:
Me encanta jugar el DOMINO y apuesto pero no mucho dinero. Unas amigas de la Iglesia me dicen que eso es pecado pero veo que en algunas parroquias juegan BINGO. �Qu� dice la Iglesia sobre estos juegos?

Respuesta: La respuesta del Catecismo est� arriba>>  No confunda el juego en familia lo cual puede ofrecer un grato tiempo recreo, aunque se apuesten unas monedas, con el juego de los casinos en el que se arriesgan, y casi siempre se pierden, cantidades considerables de dinero. Pero a�n en la casa hay que tener cuidado ya que, como todo lo bueno, los juegos pueden abusarse. Esto ocurre cuando, por ejemplo, se pone el juego por encima del deber, sea el deber en el trabajo o en la familia. Otros excesos ser�an apostar cantidades grandes, apostar el dinero que necesita la familia o el dinero ajeno. Ver "Juegos de Azar" arriba. Los adictos al juego causan un terrible trastorno a su familia y a la sociedad y por lo general no lo reconocen porque los ciega el vicio.  

 


Regreso a la p�gina principal
www.catolico.org


Laudetur Jesus Christus.
Et Maria Mater ejus. Amen
Copyright � 1999